blanco

Ficha tecnica

Comuna

Recoleta

Contexto

Urbano

Altitud

643 m.s.n.m

Normativa 
PRMS

5.2.3 Parques Intercomunales (PI)

5.2.3.2. Cerros Isla

Superficie Total

18,38 ha

Normativa
PRC Recoleta

Regido por la norma 5.2.3.2 del PRMS referida a los Cerros Isla (AV-1)

Superficie no construida

14,70 ha

Ley de Monumentos
Nacionales

-Monumento Nacional  categoría Zona Típica:

El Cerro Blanco

-Monumento Nacional

 Arqueológico:

Plazoleta de Piedras Tacitas

Composición Vegetal

Mixta

Cobertura Árborea

10-20%

Datos comunales

Recoleta

ICVU

32,3

Áreas verdes consolidadas

27,8 ha

Habitantes

152.794

Fechas
importantes en
Calendario oficial 
Zona deportiva
Plantaciones
Miradores
Estacionamientos
Equipamiento recreativo
Centro ceremonial
pueblos originarios
Actividades culturales
Ocupación Indigena
Capilla, Santuario,
Ermita
Ciclos de cine, Audiovisuales
Cementerios

El Cerro Blanco, también llamado Apu Huechuraba por los pueblos originarios,  Santo Domingo  y de Montserrat en épocas siguientes,  se emplaza en el sector sur poniente de la comuna de Recoleta. Totalmente rodeado por la trama urbana y limitado por las calles, Montserrat,  Recoleta, La Unión y Avenida Santos Dumont, el cerro es un hito dentro de la ciudad de Santiago tanto por su morfología como por su significado histórico y cultural.

 

El Blanco nace a partir de la Cordillera de los Andes, como parte de una de las tantas cadenas montañosas que penetraban en el valle y que también dieron origen al cerro San Cristóbal.  En algún momento, este cerro fue extensión del Cerro San Cristóbal, sin embargo, procesos de sedimentación sobre la cuenca fueron los encargados de aislar el Cerro Blanco del cordón principal, dejando un promontorio independiente de una altura aproximada de 64 metros.

 

El cerro ha tenido históricamente una fuerte connotación religiosa. Los pueblos originarios lo llamaban huechuraba que quiere decir "lugar de la greda" y lo utilizaron como centro ceremonial. Configuraron en la ladera norte del cerro posiblemente el mayor complejo de piedras tacitas en toda América; hendiduras talladas en las rocas que se utilizaban para moler semillas de Peumo. En 1992 la Plazoleta de piedras tacitas ubicada  al pie del Cerro Blanco, frente a la Unión al llegar a Av. Recoleta, fue declarada Monumento Nacional  mediante el decreto DS 119 del 11 de Marzo de 1992.

 

Luego de la llegada de los españoles, Inés de Suárez mandó a construir en 1545 una ermita en su cima. Esta última fue la primera construcción católica del territorio, encomendada a la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña. En 1558, Súarez y su marido Rodrigo de Quiroga donan los terrenos correspondiente al cerro y sus alrededores  a la congregación de los Dominicos. Según Justo Abel Rosales, intelectual de la época, la ermita estuvo en pie durante un siglo y debido a su destrucción, los Dominicos decidieron construir una pequeña capilla a los pies del cerro, en su costado suroriente. Nació así la Capilla de la Viñita, nombre popular que adquirió debido a que los monjes cultivaban viñas en ese sector. Esta capilla se vino abajo con el terremoto de 1647 y se levantó una tercera que también fue devastada. Finalmente, en 1834, se construyó la "Parroquia de la Virgen de Montserrat" que se conserva hasta la actualidad. 

En 1811, el canónigo Juan Pablo Fretes pide al Senado la creación de un cementerio público. Diez años después, Bernardo O'Higgins lo inaugura al norte del  Cerro Blanco. La elección del lugar respondió a las necesidades sanitarias de la época: se trataba de un terreno separado del centro urbano por el río Mapocho, con un viento sur predominante que impedía la propagación de olores y epidemias hacia zonas pobladas. Conservado hasta el día de hoy, el Cementerio General ubicado en los faldeos norte del cerro, guarda en sus 86 ha  las tumbas de alrededor de dos millones de difuntos.

 

Al igual que el Cerro Santa Lucía, el Blanco es naturalmente un gran peñasco. Durante el siglo XVIII, el cerro se utilizó como cantera para la construcción de algunas obras de arquitectura de la ciudad, tal como el Puente de Calicanto. Fue en esta época que el cerro pasa a ser llamado Cerro Blanco debido al color de su piedra–tobas soldadas de colores blancos a amarillentos–, que quedó expuesta en el proceso de extracción de canteras de piedras blanca (Calderón,1984; Rosales, 1988) .

  

A partir de la década de 1930 se asentaron viviendas informales en los socavones de sus laderas, importante foco insalubre y de miseria, que el día 7 de Febrero de 1957 decidieron bajar del cerro e instalarse en un sector al norte del cementerio general, asentamiento que dio origen a la actual población Siete de Febrero (Salazar, 2012).

 

En una de sus misiones en Chile rondando el año 1930, el urbanista austríaco Karl Brunner, propone generar una continuidad verde entre los cerros San Cristóbal y Blanco mediante un parque de 12 ha que los uniría, siguiendo los lineamientos de corredores verdes de la ecología del paisaje. Plantea además, la consolidación del Cerro Blanco como área verde en el futuro.

 

En 1989, se llamó a concurso nacional público para proyectar el cerro como espacio público. El ganador fue Mario Pérez de Arce y Asociados, pero su diseño no se consolidó.

 

Debido a la alta carga cultural de este cerro (connotación religiosa, tanto católica como para los pueblos originarios) en 1990 el cerro Blanco fue declarado Monumento Nacional, como Zona Típica según el Decreto 751, el que incluye como monumento histórico a la Iglesia de La Viñita, ubicada en la esquina nor-poniente de la intersección de las calles Avenida Recoleta y Santos Dumont.

 

Desde 1999, el cerro pasó a ser administrado por el Parque Metropolitano de Santiago y fue incluido como parte de sus “parques urbano”. En la actualidad, parte del cerro está cedido mediante un convenio a las etnias chilenas. Cuenta con un centro Mapuche (Centro Ceremonial Apu Wechuraba), otro Aymara y sitios rituales. El cerro es consecuentemente lugar de diversas ferias y ceremonias durante el año, destacando la celebración del año nuevo mapuche.

 

En el año 2014 este cerro obtuvo mención honrosa en el concurso Cerros Isla organizado por la Intendencia Metropolitana, el cual tenía como objetivo proveer de un parque urbano de calidad que contribuya a reducir la segregación socio espacial de Santiago y aumentar sus áreas verdes. Esto significó para el Cerro Blanco obtener el financiamiento por parte de la intendencia para el diseño de un proyecto de espacio público para el cerro.